The New Renaissance
No somos espectadores
La inteligencia artificial está transformando las condiciones de la vida humana.
Algunos vislumbran un futuro de abundancia, conocimiento y creatividad. Otros ven desplazamiento, dominación y pérdida de control humano. Tanto la esperanza como el miedo son comprensibles. Ninguno de los dos basta.
Entre los profetas de la abundancia y los profetas de la catástrofe, Be Art elige el discernimiento, el diálogo y la capacidad de acción. Para nosotros, la cuestión decisiva no es de qué llegarán a ser capaces las máquinas. Es qué clase de mundo construiremos a su alrededor y qué clase de seres humanos elegiremos llegar a ser.
¿Cuál es nuestro lugar en el mundo que viene?
¿Qué debería permanecer fuera del alcance del cálculo y la optimización?
¿Quién determinará los fines de estas tecnologías?
¿Qué hace que una vida humana tenga sentido?
Son preguntas humanas fundamentales. Y hoy resultan más urgentes que nunca.
Creemos que los seres humanos no somos espectadores de la historia. La tecnología no determina por sí sola su rumbo. Su dirección debe ser definida conscientemente por decisiones humanas: políticas, culturales, económicas, éticas y personales. Comprender esas decisiones es esencial. El diálogo no es una demora; es imprescindible para dar forma a lo que viene.
Creemos que el arte es esencial en esta conversación. Las preguntas más importantes a las que nos enfrentamos no son técnicas. Tienen que ver con el sentido, los valores, la identidad, la experiencia y la manera en que vivimos juntos. El arte nos ofrece otra forma de abordarlas: a través de la imagen y el sonido, del lenguaje y el silencio, de la sensación y la imaginación. Las máquinas pueden generar formas, pero es la experiencia humana la que les da sentido.
Be Art reúne arte, filosofía y conversación pública. Crea un espacio en el que artistas, pensadores, investigadores y públicos pueden vivir el arte, intercambiar perspectivas y afrontar las preguntas que están dando forma a nuestro futuro común.
Nuestro símbolo es la luz: signo de la razón y de la Ilustración, pero también de la esperanza, la claridad y la capacidad de acción.
No nos reunimos para ver llegar el futuro.
Nos reunimos para participar en darle forma.